branding regional · Castellón
Branding comarcal: lo de la carretera y lo del mostrador
El branding regional no es un logotipo sobre un mapa. Es la sucesión de letreros entre dos pueblos, el sello de una cooperativa en el envase, y el modo en que un mostrador nombra el producto cuando no hay visita institucional.
En el Maestrazgo, un consorcio puede hablar de «territorio» mientras el panel de la carretera anuncia un restaurante que cerró en enero. Esa contradicción es material de crónica. No es hostilidad: es inventario.
Cuando cubrimos un eje —aceite, cerámica, fiesta mayor— acordamos una ruta y un martes cualquiera, no el día del recorte de prensa. El martes se ve el relevo, el precio y si el sello de origen está en la estantería o solo en el díptico.
Las voces que buscamos son oficios: quien prensa, quien vende al peso, quien conduce el furgón. La administración local entra si abre la puerta y si acepta preguntas sobre presupuesto de cartelería, no solo sobre el lema del año.
Publicar estas crónicas desde Ares del Maestre no es una pose de interior. Es estar a una hora de los actos que luego se anuncian en Castellón ciudad como si fueran un bloque homogéneo. El bloque no existe. Existen los letreros, uno a uno.